En general, los tipos más frecuentes de cáncer se pueden dividir en dos grandes grupos: las enfermedades hematológicas (leucemias y linfomas) y los tumores sólidos. La palabra tumor (proliferación anormal de células) no siempre es equivalente a cáncer. Algunos tumores son benignos y por tanto no cancerosos. Cuando esta proliferación es de células malignas, lo denominamos tumor sólido o maligno. La leucemia es el cáncer infantil más frecuente, seguido de los tumores del sistema nervioso central. Sin embargo, en la adolescencia los más frecuentes son el Linfoma de Hodkin, los tumores óseos y del sistema nervioso central
Es una enfermedad de la sangre que se caracteriza por el crecimiento excesivo y anárquico de células procedentes fundamentalmente de la serie blanca (glóbulos blancos).
Los glóbulos blancos nacen después de una serie de divisiones de las células progenitoras o precursoras (mieloblásticas o linfoblastos). En la leucemia se produce una invasión de la médula ósea por estas células jóvenes e inmaduras que se multiplican sin cesar. Estos “blastos” merman e incluso inhiben el crecimiento de otra serie de células sanguíneas (glóbulos rojos y plaquetas), y además son células inservibles para la función defensiva que desempeñan normalmente los glóbulos blancos, por lo que la función general de todas estas células no se lleva a cabo. La leucemia se clasifica, según el tipo de células que crecen anárquicamente, en Linfoblástica o linfocítica y Mieloblástica o mieloide