Es un tipo de sarcoma de partes blandas que afecta fundamentalmente a las células de los músculos. Aunque puede ocurrir en cualquier área muscular, las localizaciones más frecuentes son cabeza y cuello, pelvis y extremidades.
Aunque el rabdomiosarcoma tiene una tendencia al crecimiento y diseminación rápida, afortunadamente los síntomas, asociados a su progresión, son más obvios comparados con otras formas de cáncer infantil, y depende de la localización.
Es la forma de cáncer de hueso más frecuente en los niños. Los huesos más afectados son los huesos largos de la extremidad superior (húmero) y de la extremidad inferior (fémur y tibia). Los síntomas son la aparición de un tumor de consistencia dura y generalmente doloroso. Ocurre en edades comprendidas entre los 10 y los 25 años, siendo más frecuente en varones.
El diagnóstico en algunos casos puede ser difícil porque puede confundirse con infección local, artritis, deficiencias vitamínicas y tumores benignos.
Es otra forma de tumor óseo que puede afectar a cualquier hueso o al tejido blando que rodea el tumor. Suele aparecer con mayor frecuencia entre los 5 y 20 años. En la etapa previa a la adolescencia, la cantidad de varones afectados es algo mayor que la de mujeres.
Esta forma de cáncer en los niños pequeños puede producir sintomatología general como fiebre, escalofríos, sudoración.